Sentarme en la terraza mientras el
sol desaparece poco a poco del horizonte, iluminando nuestros primeros intentos
de conversación del día. Unas cuantas cervezas a mano que llenen los silencios
secundarios. Sentirte cerca y saber que, por momentos, nuestras mentes vuelan a
kilómetros de aquí, sopesando qué nos traerá un nuevo curso, un nuevo ciclo. Mirarte
entre trago y trago y saber que no podría conocerte más, sin embargo aprenderé
algo nuevo de ti cada día. Consumir las horas entre borrachera y borrachera
hasta que llegue el frio, por pasar el rato y detener el tiempo. Quemar juntas
los últimos días de verano.
Y cuando empiece a hacer frío y el sol haya dejado paso a la noche,
traerte una manta, sustituir las cervezas por dos copas de vino. Hablar de las
fiestas a las que no hemos ido, de las noches que apenas recordamos, de lo
desconocido. Pero mencionar también esa foto inolvidable, las risas de este
verano y ese pitillo a medias que seguimos compartiendo. Nunca he dejado de
tenerte a medias y nunca nada me ha sabido tan entero.
Tararear los grandes éxitos de nuestra vida, bailar sin
música, acumular anécdotas.
Sentir la piedra fría en los pies, el calor de tu mano en mi
nuca y el vino en los labios.
Y cuando los ojos se me vayan cerrando, presas inevitables
del trascurrir del tiempo, te diré que es hora de dormir. Mañana será un nuevo
día pero será el mismo, o tú y yo lo viviremos igual. Y me acostaré con la
certeza de que si el otoño que llega es como estos últimos días de verano,
entonces será maravilloso; la vida será maravillosa. Recuerdo que alguien me
dijo esa frase una vez:La vida será maravillosa. Estoy segura.
Si la vida fuera una montaña rusa te pagaría la entrada para
que fueras mi compañera de travesía. Tu función principal sería la de compartir
en las alturas esos instantes mágicamente felices, esos momentos tiernos que
dibujan sonrisas sinceras. Serías la luz que me ayude a distinguir lo que
realmente quiero. Porque creo que el fondo buscamos lo mismo, de distinto modo
o en distintos lugares y personas pero sigue siendo lo mismo, esa esencia
extraña que tanto parece desentonar con el mundo.
Una buena compañera de viaje entiende que en cualquier
momento la montaña rusa puede descender bruscamente hacia lo más bajo, pero que
la intensidad y la adrenalina del momento justo previo a la caída hacen que
valga la pena. Aunque solo sea por el privilegio que tenemos de alcanzar a
vislumbrar vistas con las que otros sólo sueñan. Precisamente por eso elegimos
esta atracción y no cualquier otra. Y por lo imprevisible que puede llegar a
ser el rumbo que toman nuestras conversaciones.
En lo más bajo, una buena compañera de viaje sabrá frenar la
caída con palabras sinceras y estará ahí hasta que los raíles nos lleven de
nuevo a las alturas. Una verdadera yonki de la adrenalina es en ese momento
cuando permanece más fiel a sus ideales, cuando no sabe si habrá más caídas.
La magia sorprendente que es tenerte alrededor tiñe el café
con leche clara, endulza el momento sin que pierda su esencia; tal vez no lo
entiendas pero haces que el aire que me golpea en la cara mientras el vagón
avanza tenga un extraño sabor a viejo (“old” pero en el mejor sentido de la
palabra); como algo que no se desgasta, que permanece guardado para quien sepa
encontrarlo, como algo cuyo valor solo puede crecer con el tiempo hasta
convertirse en ese tesoro en el que estuviste a punto de dejar de creer.
Ahora que sé que no estoy sola y que la aventura solo ha
comenzado… Are you ready for another
ride? Yo invito.
Han pasado 24 horas y aún noto la electricidad en la piel.
Tumbada en la cama siento los latidos del corazón contra el colchón y sigo
sonriendo como si me hubieran drogado. Tal vez me has drogado. Drógame otra vez
mañana.
La multitud se dispersa y te veo, pero te veo con los cinco
sentidos. No me creo más que nadie pero dudo que alguien te haya visto así.
Dudo que alguien sepa que eres la chica que más poder ha tenido en mi vida, la
única que mantiene ese poder después de años. Puede que ni siquiera Wendy
hubiera tenido la fuerza para frenar el impacto que en mí habría supuesto un sí
de tu parte. La intensidad con que siento tus abrazos aún ahora, me hace pensar
que quizás el mundo no estaba preparado para un sí compartido en voz alta, para
dejarme darte todo el amor que guardo dentro.
Este es sólo un reencuentro inesperado con la vida que quizás
podría haber tenido… en un mundo distinto, en el que tú y yo no fuéramos tú y
yo o fuéramos precisamente eso.
Pero haberte conocido y tener esa extraña relación incalificable
hacen que me sienta TAN especial, que solo puedo estarte agradecida por hacerme
sentir tan viva. You are so fucking special.
Me levanto de la cama como un resorte, como si
llegara tarde a la cita más importante de mi vida o hubiera olvidado hacer algo
imprescindible. Me levanto con un gran impulso… pero dos horas después de
despertar. Cuando he abierto los ojos y he visto ese dibujo de París he vuelto
a revivir la historia. La siento como si fuera hoy porque de alguna forma sigue
en mí.
En
mi imaginación recorro aquellas calles ya no con la calma propia de un turista que tiene
todo el tiempo del mundo, sino con la tranquilidad que da el saber que el
tiempo se ha detenido en esa ciudad. Camino con la calma de quien está a gusto
con el espacio, de quien se siente parte de la historia de la capital francesa.
Repaso con la mirada cada edificio, cada puente, la Torre Eiffel, cada puesto o
pequeño rincón que recuerdo y veo mi historia grabada en todas partes. Me
enamoré por primera vez en París y por ello siempre estaré unida a ella.
París
es la amante perfecta. Fue la primera y por ello inolvidable. Supo darte el
cariño que no habías encontrado en ninguna otra ciudad, supo guiarte hasta
alcanzar caminos nunca antes explorados en los que la meta fue hallarte a ti
misma. Te perderías mil veces por sus calles y, sin embargo, nunca has estado
tan segura de NO estar perdida. París te mostró cómo perder el miedo a volar, a
subir a lo más alto arriesgándote a caer pero sabiendo que la recompensa puede
ser rozar el cielo; borró el temor a lo desconocido. París te enseñó a soñar y
por ello nunca dejarás de estarle agradecida, en el fondo de tu corazón nunca
dejarás de serle fiel. Por muchas ciudades nuevas que llegues a conocer o
incluso amar, París tendrá siempre un hueco especial en tu mapa: será un punto
de referencia al que recurrir cuando necesites volver a sentir el calor de
aquel abrazo, cuando quieras recrearte en esa sensación que desató el amar sin
precedentes, sin carteles indicadores ni salidas de autopista.
París
es mágica, es romántica pero puede recordarte que estás solo. Es misteriosa,
tentadora, puede ser dura o cautivadoramente tierna. Nunca volverás a
encontrarla, por mucho que viajes, habrá ciudades semejantes quizás pero nunca
la misma. Lloraste y reíste con ella, fuiste más tú que nunca y fuiste
cualquier otra persona, hasta comprender con gran pesar que nunca podrás atraparla,
enamorarla; la alcanzaste un día y pudiste conocerla y amarla, pero París nunca
será tuya y debes limitarte a vivirla.
Quizás
por ello, por lo inalcanzable dentro de lo posible, por ser un sueño a medias
vislumbrado, París es la amante perfecta, porque la fugacidad de la magia te
impedirá ver sus defectos, porque el amor que sientes por ella te dejará
desarmado sin parcialidad y porque su belleza marcará el índice de todas tus
travesías futuras. Porque en París comprendiste que no querías ser impar. Y cuando el tiempo pase y tengas que decirle adiós y dejarla
atrás (por mucho que te duela), llenarás la maleta sólo de buenos recuerdos,
como en cualquier viaje pasajero y eterno, como en cualquier primer amor que
nunca llegaste a alcanzar.
Me
levanto de la cama con toda la energía del mundo porque me he dado cuenta de
que, efectivamente, me había olvidado por un instante de la cita más importante
de mi vida, esa que me une para siempre con lo que soy. Es cierto que alguna de
esas noches se me había olvidado algo imprescindible: en esa ciudad empecé una
búsqueda en la que no puedo rendirme, en la que mi objetivo es encontrar lo que
París no pudo darme y siempre he soñado. Me levanto de la cama a buscarte a ti,
estés donde estés, seas quien seas. Porque París será siempre París, aunque ella no lo sepa, pero París no eres tú.
Soy de esa clase de chica que hará lo que sea por hacerte
feliz cuando te conozca. A ti, a esa persona que espero desde siempre. Esa
chica que sabrá tratarte bien, intentará ser elegante y adecuarse a la
situación y de la que (espero) te sentirás orgullosa en una gran fiesta o en
una pequeña reunión familiar.
Pero también soy la chica que te mandará mensajes
inapropiados para hacer que te sonrojes allá donde estés, la que te sacará
corriendo de una fiesta porque está deseando llevarte a casa. Soy la chica que
escribe en los cristales empañados de un coche, que pone la música a todo
volumen y que, junto a ti, “hará del caos un arte”.
No conocerás lo que es un verdadero y adorable mensaje de voz
en plena borrachera hasta que yo te los deje en el buzón. Porque soy del tipo
de chica que bebe cerveza, chupitos de tequila y vino malo en peñas. Soy la que
no come cuando tiene resaca, la que siempre está dispuesta a irse de fiesta y
la que sale con sus amigas como si no hubiera mañana (contigo también haré que
elhoy sea lo que importe). No me quedo en casa a contemplar la vida y haré que
la nuestra sea memorable.
Soy el tipo de chica que se iría con sus amigos o contigo en
un coche a la aventura, parando sólo dónde y para lo que queramos, sin nada
planeado hasta el momento de coger el volante. Impulsiva. Irreverente.
Contradictoria. Incompleta. Si te has burlado cariñosamente de mí te odiaré mientras
te abrazo. Contigo nunca esconderé lo que pienso, no me callaré en una
discusión, llevo haciéndolo demasiado tiempo. Intentaré que no fumes, pero de
vez en cuando me verás con un pitillo. Te diré que me muero de sueño pero te
mantendré despierta toda la noche. Fingiré no prestar atención cuando me
señales algo en un escaparate solo para un día sorprenderte con ese regalo. Te
escribiré historias sin final y así contártelas de noche, cuando llegues a
casa. Defenderé que el matrimonio es más que un papel pero seré la mujer más
feliz del mundo en nuestra boda.
Soy la que se suelta de vez en cuando, comete errores y no
siempre está de buen humor, pero intenta hacer del mundo su casa y eso no se
consigue siendo la niña falsamente angelical cuya sombra vislumbro a veces por
las calles. No soy perfecta. Ni fingiré serlo.
Soy esa clase de chica de la que espero un día te enamores.
Y sí, de vez en cuando yo también digo palabrotas.
Sabes que se ha acabado cuando metes sus cosas en una caja,
cumpliendo el topicazo de las series y películas americanas. Sabes que se ha
acabado cuando no está en tu lista de llamadas recientes, y su icono no aparece
en tu pantalla en ninguna red social. Sabes que se ha acabado no cuando dejas
de hablar de ella, sino en ese momento en que te das cuenta de que lleva días
sin cruzar por tu mente. Pero, sobre todo, lo sabes en ese instante en que ves
cerrado el cine en que descubriste que te habías enamorado de ella.
Ahora ves borroso tu posible futuro con esa chica, como el
rastro de esos carteles ahora arrancados pero que en su día brillaron siendo
los éxitos más recientes de la taquilla.
Intentas recordar cada minuto en ese cine y te lamentas por
no haber intentado grabarlo en tu mente en su día, por no memorizar ese momento
que te cambió la vida. Te enamoraste por primera y única vez hasta el momento
entre esas butacas, y hoy solo quedan unas entradas gastadas guardadas en una
caja y que son, apenas, un leve recordatorio de que eso realmente ocurrió, no
lo soñaste. Ella no era un producto de tu imaginación; de haberlo sido
probablemente seguiría a tu lado. De haberlo sabido, tus ojos habrían visto de
forma distinta aquellas películas.
Sé que no eres feliz, que hay
muchas cosas que no entiendes de ti misma y de los demás, pero no desesperes.
Esos sentimientos confusos que empiezas a descubrir por las chicas son
normales, no te pasa nada malo. Pero ten por seguro que NO es una fase; siempre han estado ahí y si repasas poco
a poco tu historia te darás cuenta: esa profesora a la que le tenías un cariño
especial, esa actriz en la que te fijabas más, esa amiga a la que veías de
forma diferente.
Aprenderás a vivir con ello, a
expresarlo, a ver que también tiene sus ventajas. Algún día, cuando menos te lo
esperes, besarás a una chica por primera vez y la vida volverá a sonreírte.
Comprenderás entonces que no es que sea el camino correcto, es que el único, el único en el que serás tú. Entre unas sábanas
descubrirás la belleza del mundo en un cuerpo de mujer y vivirás cada día para
buscar esa belleza, pero no tengas prisa.
Quizás aún no lo sepas pero las mujeres son
esos seres capaces de hacerte vibrar y hacerte llorar con una diferencia de
escasos segundos entre una acción y otra. Pero es parte de su encanto y créeme:
no podrás vivir sin ellas. Ya lo sé, eres mujer y debería ser más fácil, pero
no, por mucho que lo intentes hay veces que no vas a entenderlas, así que ten
paciencia. De aquí a tus veinte años va a haber distintas chicas en tu vida,
algunas pasarán solo una noche y otras permanecerán durante mucho tiempo en tu
cabeza; pero pase lo que pase no pienses que siempre estarás sola, te queda
toda la vida por delante.
Hay algo que deberías escuchar y yo parezco
ser la más indicada para decírtelo: cuando una chica es hetero no hay nada más
que hacer. Si sientes algo no te sigas acercando porque cuando el tiempo pase
ella seguirá con su novio, su ex o a quien sea que tenga en la cabeza y, sobre
todo, seguirá siendo hetero por mucho que tú la quieras. Da igual si es una amiga o si apenas la conoces,
si ha pasado algo entre vosotras o no, tú pon todo de tu parte para no
enamorarte, ahórranoslo.
En cuanto al resto del mundo… Poco a poco te
importará menos lo que piensen de ti. Hasta ser casi inmune a opiniones ajenas
mantente fuerte, lo vas a necesitar. Apóyate en tus padres, van a estar ahí
aunque a veces lo hayas (o hayan) dudado. Perdónales por el daño que te hayan
hecho o vayan a hacerte en estos cinco años, vivirás más en paz con el mundo y
el tiempo os ayudará a sanar heridas. Hay cosas que nunca se olvidan, pero
intenta no olvidar que el tiempo es limitado y nunca sabes cuando empiezas a
estar en número rojos.
En el 2011 la vida va a darte dos palos
distintos pero igual de contundentes: uno que es consecuencia inevitable del
paso del tiempo y otro que no esperarías por mucho tiempo que pasara. No hay
nada que pueda decirte para prepararte para ese último derechazo que la vida
tenía preparado, en una lucha que ninguna de nosotras empezamos pero de la que
hemos sido testigos siempre. Sé fuerte. Y piensa que ese momento de inflexión
en nuestras vidas, el instante más triste, nos va a permitir apreciar lo bueno.
A partir de entonces serás más feliz de lo que lo has sido nunca. Una vez
superado el dolor inicial (digo inicial porque parte del restante siempre irá
contigo) te vas a abrir al mundo, a gente nueva que no te haya fallado; vas a
dejar escapar a viejos fantasmas que sí te fallaron en momentos cruciales; se
terminará el ser pesimista, el quedarse en casa y criticarlo todo y no hacer
nada por cambiarlo, por primera vez vas a estar ahí fuera… y vas a ser feliz. No
dejes nunca que nadie, por mucho que le quieras, te arrastre a su infelicidad.
La vida puede ser magnífica si tú te lo propones.
En cuanto al resto no desvelaré demasiado para
no cambiar nuestro rumbo:
Vas
a acertar no sé si con la carrera que has elegido pero al menos sí con la gente
a la que conocerás en ella.
Piscis
seguirá siendo tu signo.
No
todos los amigos de estos años permanecerán cuando escriba esta carta, pero
habrás conocido a gente maravillosa por el camino; disfrútalos.
Algunos
sueños van a hacerse realidad.
El
Malboro mentolado va a dejar de fabricarse. Por favor, hazte con un gran
arsenal porque aunque ahora te parezca mentira lo echarás de menos.
España
en ciertos aspectos va a hacerse grande, créeme, no te lo esperas y te
ilusionarás como una enana.
Vas
a descubrir una nueva pasión a lo largo de este tiempo.
Pontevedra
seguirá igual por muchos años que pasen. Pero aprenderás a tenerle cierto
cariño… hasta cierto punto.
Y,
por último, Tumblr se lanzará en 2007. Por favor, no tardes cuatro años en
descubrirlo.